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Cultura Celta

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Las mujeres Celtas

ANTIGUA BENDICION CELTA

Hidromiel

 

 

El hidromiel es una bebida alcohólica, de entre 10 y 15 grados, que se obtiene a partir de la fermentación de una mezcla de agua y miel.

Se utilizan levaduras Saccharomyces y la fermentación, que dura entre un mes y medio y dos meses, se realiza a una temperatura entre 18 y 22º celsius. Durante la elaboración, se retiran los restos de cera y otras partículas de la miel, y se añade más agua, con el objeto de ajustar la graduación y el polen. El envejecimiento de la mezcla se realiza en toneles de roble a temperatura constante.

Posiblemente es la primera de las bebidas alcohólicas que consumió el hombre y, probablemente, precursora de la cerveza. Su uso estuvo muy difundido entre los pueblos de la antigüedad. En Europa, la hicieron y consumieron los griegos, romanos, celtas, normandos, sajones y vikingos. En América, los mayas lo consumían con trozos de corteza de árbol.

Consumida desde la antigüedad, esta bebida se menciona por primera vez en los versos del Rig Vedá (compuesto entre el 1700 y el 1100 a. C.), uno de los libros sagrados del Vedismo. En la Grecia clásica se llamaba «melikraton» y los romanos la llamaron «aqua mulsum», aunque esta versión era más bien vino de uva endulzado.1

Según la mitología nórdica, el hidromiel es el único alimento del dios Odín y según la tradición teutona era útil para tener hijos varones.

El hidromiel, es un mosto que se obtiene mezclando agua con miel y al que posteriormente se le añade levadura, para que fermente y el azúcar que contiene la miel se convierta en alcohol. Las proporciones a usar son las siguientes:

  • 1,5 litros de agua
  • 500 gramos de miel
  • 1 gramo de levadura en copos.

Para elaborar la hidromiel:

Vertemos el agua en un recipiente y calentamos. Añadimos la miel removiendo hasta que quede homogénea y lo llevamos  hasta el punto de ebullición. Retiramos del fuego.

Si se ha formado espuma sobre el mosto la retiramos con ayuda de una espumadera.

Tapamos y esperamos a que se enfríe a temperatura ambiente 20-30º y acto seguido lo vertemos en el recipiente que usaremos para la fermentación y añadimos la levadura.

FERMENTACIÓN
El recipiente para la fermentación sera una botella o garrafa de cristal, cerrado mediante una válvula que permita salir el CO2 que se genera durante el proceso de fermentación pero que no deje entrar el aire exterior. Se puede hacer un tapón de tela o algodón.

El proceso de fermentación durará unas 3 semanas. Cuando observemos que el proceso de fermentación ha parado y ya no se produce gas podremos pasar al siguiente paso. Llegados a este punto la levadura habrá dejado de estar activa y se habrá depositado en el fondo.

CLARIFICACIÓN
La clarificación consiste en cambiar la bebida al recipiente definitivo, con cuidado de no remover los posos del fondo. Para ello podemos usar un tubo de plástico y transvasar el líquido sirviéndonos de la gravedad o podemos succionar ligeramente por el extremo de destino para iniciar el descenso del líquido. Tb sirve hacerlo volcando con sumo cuidado para no remover los posos de la levadura.

ENVASADO Y CONSERVACIÓN
Obtenemos es un “vino” ligeramente gasificado y para envasarlo, hemos de tener en cuenta que el envase ha de soportar la presión que la bebida pueda generar.

Una vez en el recipiente definitivo lo cerramos y metemos en la nevera donde debería permanecer al menos un par de días. Con la bajada de temperatura del líquido conseguiremos frenar la actividad de las levaduras que pudieran quedar.

EL HIDROMIEL DE BROTHER ADAM (esta parte está sacada de Celtiberia.net)

1. Para obtener óptimos resultados utilice sólo agua de lluvia pura y clara, o agua destilada.

2.  Use sólo mieles de sabor suave de panales sin larvas;

3. Esterilice la miel y la solución de agua (mosto) hirviéndola uno o dos minutos solamente, y los barriles que se utilizarán para la fermentación, lavándolos con agua caliente únicamente. Es preferible usar un barril de vino o de jerez. Vierta elmosto en el barril cuando esté todavía muy caliente, dejando un espacio en la parte superior; tape la boca del tonel con un rollo apretado de algodón en rama.

4. Use la levadura de vino de uva de cultivo puro, como las que venden en las tiendas para fabricantes de  inos caseros. Añada la levadura cuando el mosto se ha enfriado hasta 27° C; la cantidad, si está en un medio líquido, no debe ser menor de 1% de la cantidad total tratada.

5. Inmediatamente después de añadir la levadura, vuelva a poner el tapón de algodón o (preferiblemente) use una válvula de fermentación. No añada ninguna sustancia química, excepto quizá para hacer un vino muy seco.

6. La fermentación turbulenta comenzará después de un día y medio (o más) y será remplazada a los pocos días por la fermentación primaria que dura de seis a ocho semanas en un vino ligero o de tres a cuatro meses en uno pesado. Mantenga la temperatura constante a 18°-21°C a través de toda la fermentación, que se realiza mejor en el verano.

7. Luego, o tan pronto como se haya aclarado el hidromiel, decántelo, pasando el líquido claro a un barril limpio que haya sido tratado con una vela de azufre.

8.  Mantenga el barril en un sótano durante dos años, en cuyo tiempo tendrá lugar la fermentación. Para obtener un hidromiel característico, bebida que supere a los mejores vinos producidos con jugo de uva, madure el hidromiel en sólidos barriles de roble.

De una forma u otra, fabricar hidromiel es toda una diversión, aparte del entusiasmo que provoca el esperar el añejamiento de éste, es la satisfacción de saborear una bebida hecha por uno mismo, siendo el hidromiel  la bebida más antigua del mundo, que en casi todas las culturas ha sido utilizado para muchas ceremonias de culto o iniciación, ya que tenían a la miel en muy alta estima.

El hidromiel tiene propiedades nutritivas y enzimáticas. Primero por las propiedades de la fermentación en sí y porque  miel de  abeja,  es  un suero natural que se incorpora al torrente sanguíneo en cuestión de quince minutos proporcionando al organismo energía al instante.

Cuando seamos un pequeño borrón amarillento en el libro de la Historia de los Tiempos, antes, durante y después, las estrellas seguirán brillando en el cielo y las abejas, fabricando miel…

Los druidas, sacerdotes de los celtas.

Fernando Schwarz

Los celtas forman parte de una rama de indoeuropeos primitivos. Estos últimos constituían un tronco étnico ya poderoso hacia el tercer milenio a. C. en la región constituida actualmente por Irán, Afganistán y el norte de la India. Poseían una religión solar y un culto al fuego; se llamaban a sí mismos Aryas, hijos de Ar o Ram, el carnero solar, aquel que atraviesa las tinieblas y abre las murallas. Estos hijos del Sol se esforzaban por llevar a la práctica las cualidades del carnero solar: el sentido del sacrificio y el del debate contra las tinieblas.

Los druidas, sacerdotes de los celtas

Los indoeuropeos se expandieron en varias oleadas sucesivas; pueblos enteros partieron hacia poniente. Unos llegaron a España, lugar que los griegos identificaron con el Jardín de las Hespérides, fuente inagotable de conocimiento y de riqueza. Otros, los dorios, partieron hacia Grecia; otros, hacia los países nórdicos; otros, incluso, como los celtas y los germanos, continuaron su ruta hacia Occidente.

Durante el primer milenio a. C., la migración había, prácticamente, finalizado. Estos pueblos se mezclaron con los autóctonos, alimentándose de sus tradiciones e inculcándoles, a cambio, su propia espiritualidad. Los celtas eran, a la vez, pueblos guerreros y labradores. De este modo, conquistaron Europa.

Dos grandes universos van a dibujarse en esta Europa: el universo mediterráneo, amante del calor y del mundo sensible, y el universo del norte y del centro de Europa, envuelto en niebla, dotado de una gran imaginación, que se refleja en su arte geométrico, donde los ritmos y sonidos van a expresarse a través de ondas y espirales. El mundo del color (el sur), y el de sonido (el norte), se encuentran en el mundo celta, donde la geografía sagrada prohíbe la representación antropomórfica de la Divinidad. Solo se le podrá atribuir una máscara simbólica (solo se le podrá revestir de símbolos o de elementos simbólicos).
El dios Ogam u Ogmios, protector del conocimiento y de la elocuencia, proporcionará una escritura sagrada, llamada “ogámica”. Ogam está ligado a los magos. Gamma es la tercera letra del alfabeto griego (nombre de la antigua lengua indoeuropea), que, invertida, se convierte en Mag, palabra empleada por los iranios para designar a sus propios sabios. Esta palabra recuerda a aquellos que poseen el conocimiento del Fuego, y está relacionada con el poder del sonido. Cada uno de los signos de esta escritura estaba relacionado con la forma de una hoja de árbol, y esta hoja era una representación simbólica. El descubrimiento de estos conocimientos nos confirma la existencia de una civilización atada a la misma tradición, y que iba más allá de las fronteras geográficas o de la idea de nación. Fijada en clanes y federada en tribus, la sociedad celta participaba, al mismo tiempo, de una estructura fija y dinámica, que le permitía ser, a la vez, agrícola y guerrera.

¿Quiénes eran los druidas?
En la jerarquía social, los druidas eran los sacerdotes de los celtas. No formaban una casta hereditaria, dado que cualquiera podía iniciarse como druida.

Su enseñanza se componía de tres mandamientos:

  1. Obediencia a las leyes divinas. Siendo Dios considerado como inteligencia cósmica (los griegos hablaban de “Logos-Inteligencia”), esta obediencia presupone que existe en el hombre el principio de voluntad, característico de la Divinidad.
  2. Interés por el bienestar del medio social, es decir de la Humanidad y del clan. Esto exige una noción de amor, segunda característica de esta Divinidad con múltiples formas, que no puede ser representada.
  3. Asunción con valentía de todos los embates de la vida, es decir, ser estoicos, tener una filosofía de vida. Como la Historia lo ha demostrado, estos pueblos tuvieron una gran capacidad para aguantar el sufrimiento y enfrentarse a la adversidad. Para que esto sea posible, se necesita la inteligencia: para saber callarse cuando hace falta, para renunciar cuando hace falta y para actuar en el momento preciso.

La característica de esta Divinidad, que es al mismo tiempo una y triple, es estar dividida en tres, siguiendo las tres virtudes básicas: voluntad, amor e inteligencia. Estos tres “mandamientos” pueden vivirse individual o colectivamente, y están relacionados con los tres grados de sacerdocio.

Los tres grados de sacerdocio
El primer grado es el de los bardos, aquellos que tienen la inteligencia de saber vivir, de saber callarse y de saber hablar cuando hace falta.

Los bardos de la Edad Media son los que transmitieron los conocimientos haciendo circular las noticias. Son ellos, también, los que trabajaban con las leyes de la Naturaleza. El bardo es aquel que encuentra el ritmo de la prosa, en la lengua, en el verbo. Retomando el principio del ritmo, de la onda o de la ola, el bardo es aquel que puede combinar una ola, una onda vibrante de vida… crear las canciones, fundamento de todo pueblo. Cuando un pueblo deja de bailar o de cantar, abandonando los elementos que forman su propia etnia y su propia personalidad, es que está enfermo o casi muerto.

Los bardos tienen acceso a ciertas fuentes de conocimiento, y están inspirados por el ritmo divino de las estrellas. Sus túnicas son azules como el cielo; además, son astrónomos. El primer grado prepara para la aplicación del tercer mandamiento: enfrentarse a la vida tal y como se presenta y no buscar una felicidad o un paraíso inexistentes, pero saber transformarla gracias a la poesía, al canto, a la danza, es decir, con la vida, porque no se puede transformar la vida con otras cosas que no sean la vida misma, porque si no, la matamos.

El segundo grado: el ovate. Esta palabra está relacionada con una raíz celta que quiere decir “ovide”, ofidio, lo que la une a sus raíces indoeuropeas. La serpiente es símbolo de sabiduría; en la India, el maestro se llama Naga, serpiente, “aquel que conoce”. El ovate lleva la túnica verde, color de la vibración de la Naturaleza sobre nuestro planeta; el mar, fuente de vida, vibra en esta tonalidad correspondiente a la nota fa, la cuarta nota en la escala de siete.

El ovate no es todavía el druida, pero tiene la posibilidad de enseñar a la juventud, de dar esperanza y ánimo. Puede también aprender a utilizar las armas, llevar una espada y batirse, porque sabe cuándo y cómo hay que hacerlo. Si el bardo trabaja con la música profunda, aquella que encadena las ondas a través de espirales, el ovate trabaja sobre las ondas del pensamiento.

La tierra tiene movimientos que se propagan de forma sinusoidal, constituyendo su telurismo. Los ovates poseían la ciencia concerniente a las direcciones de las corrientes terrestres y sabían canalizar las energías ofrecidas por la Naturaleza. El ovate actúa como catalizador entre el mundo subterráneo y el mundo aéreo del pensamiento.

El tercer grado es el de druida. Esta palabra proviene de “Der”, en celta, que deriva de la raíz indoeuropea Deria, Dunia, Diria y también Viria. Der quiere decir “roble”. Este árbol canaliza una energía que le permite retorcerse sobre sí mismo.

Una de las funciones del druida es el corte del muérdago. Es realizada por tres personas, que encarnan los tres mandamientos: dos que aguantan, representando el amor y la inteligencia, y la tercera, que corta con la hoz de oro y que representa la voluntad. Esta última se apoya sobre los hombros derecho e izquierdo de sus dos compañeros. De este modo, puede penetrar en el árbol y cortar el muérdago, que es recogido por los dos hombres que le sujetan.

La hoz representa el poder de la Luna y de Saturno, símbolo del conocimiento y de la victoria sobre la muerte. El druida lleva una túnica blanca y canaliza las energías del cielo.

Los tres círculos de la cruz céltica
Así como la triple Ley rige una civilización, del mismo modo el universo está dividido en tres mundos:

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser puede subsistir fuera de Dios. Mundo del espíritu o de los arquetipos, corresponde al agujero central de la Tabla Redonda. Es un todo espiritual, lo desconocido y lo invisible, el mundo donde nada puede caber porque ya está todo contenido. Las cruces celtas tienen como punto de partida un círculo vacío. Para los antiguos, que consideraban la materia en segundo lugar, según el orden de la emanación, el principio energético espiritual era el primero.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, del Destino inevitable, donde cada nueva existencia nace de la muerte. El hombre atraviesa este círculo; este último es la expansión del primero y de los cuatro brazos de la cruz traspasando el círculo. En realidad, esto nos presenta la rueda del dios Sucellus, dios del mazo, aquel que golpea, que ve el destino. Se encuentran círculos grabados ilustrando esta concepción desde el segundo milenio hasta la época merovingia. Es una cruz animada, que indica la posibilidad de realización del destino y no la fatalidad en su aspecto negativo. Los hindúes llaman a esto la ley del karma. Si se golpea, se recibe… Si se recibe, se golpea… Ley de causa y efecto, de acción y de reacción. Este círculo es nuestro mundo concreto; podríamos situar en él los planetas, el mundo de la manifestación y de la dualidad espacio-tiempo, representado por la cruz.
  3. El Círculo de Gwenved, o círculo de beatitud, es el círculo de la luz blanca, donde cada ser nace de la vida. Está representado por la corona de roble, que rodea la rueda de la manifestación como un caduceo. El círculo es la figura geométrica más perfecta, y este tercer mundo representa el entorno a la totalidad, la realización del ciclo.

Existen, pues, tres mundos:

  • El mundo espiritual o arquetípico.
  • Aquel de la fatalidad o del destino, un mundo en cruz, como el nuestro.
  • Aquel de la liberación para salir del juego de luces y sombras.

En la cruz celta se parte de un punto, centro del mundo y de un círculo que contiene todo. Es el mundo de Ginebra, florido y abierto, de la Naturaleza considerada como Sol. Para unir de nuevo estos dos elementos, está la cruz, los dos diámetros. De esta manera, esta cruz va a cobrar vida, dando nacimiento a la esvástica, que dará vueltas hacia la derecha y hacia la izquierda como doble espiral, doble onda que se extiende hacia arriba y hacia abajo. El movimiento de los brazos de esta cruz libera a la cruz de su círculo. Así, ella sale de este por necesidad, y es entonces cuando se puede construir y golpear el mundo con el martillo de Sucellus. Esto marca el límite del universo en cuanto a la forma, mientras que la Naturaleza le lleva a su expansión energética.

Este pueblo ha revitalizado Europa entre el 900 y el 300 a. C., en la época correspondiente astrológicamente a la era de Aries. Las fuerzas solares hacen irrupción en el Zodíaco. Este misterioso dios carnero con el cuerpo de serpiente es muy importante entre los celtas. La invasión de los galos al Monte Capitolio en Roma y a Delfos, marca el fin de su ciclo. Poco a poco, este mundo entra en decadencia. Pero quedaron algunos elementos: las rutas utilizadas por César, el arte de la metalurgia, un arte geométrico, un panteón y un gran conocimiento de las fuerzas de la Naturaleza.

Estos elementos se mantuvieron vivos hasta el año 819, fecha en la cual Louis le Débonnaire abolió una forma de cristianismo celta que había sobrevivido hasta entonces. La Edad Media lo conservará en la tradición del ciclo de romances de la Tabla Redonda, nacidos del universo druídico.

La cruz celta resume los tres mundos.

  1. El Círculo de Keugant, círculo vacío donde ningún ser, excepto Dios, puede existir; ni los vivos, ni los muertos pueden acceder, y solo las manifestaciones de Dios pueden atravesarlo.
  2. El Círculo de Abred, círculo de la Fatalidad, donde cada nuevo estado, cada nueva existencia, nace de la Muerte. Es el círculo de las migraciones que todo ser animado tiene que atravesar para llegar hasta el siguiente.

El Círculo de Gwenved, círculo de la Beatitud en el Conocimiento, donde cada nuevo estado nace de la Vida. Es el Mundo Blanco, donde todo hombre debe llegar al finalizar las migraciones.

El Laberinto de la Diosa Blanca

Se encuentra situado sobre el túmulo que da acceso a la torre de Miguel Arcángel, en Glastonbury. Es el laberinto iniciatico de la diosa Blanca de las Druidesas. Su recorrido siempre fue un camino iniciatico para las Sacerdotisas y los Sacerdotes celtas.

La colina sobre la que se encuentra el Tor, esta formada por un camino ritual creado de forma artificial y con fines iniciativos por los Druidas y Druidesas: fue concebido como un laberinto y llamado el Laberinto de la Diosa.
Era ( y sigue siendo) un camino de recorrido circular para realizar una meditación hacia el encuentro del propio interior, estando en  movimiento, llegando al centro de uno mismo, sintiendo y regresando renovado una vez que se alcanza el centro, en cuyo centro esta el TOR; recorriendo, a modo de espiral, el ciclo de la vida, el ciclo del nacimiento muerte, el ciclo de las reencarnaciones, estando dentro de una figura geométrica sagrada y perfecta, femenina, como un útero…y en su centro: la fuerza, el principio masculino…EL TOR.

Visto desde arriba, el Laberinto de la Diosa, esta colina, tiene forma de vulva y justo en su centro esta penetrada por la torre como símbolo receptivo de las fuerzas cósmicas.

En el centro de la torre, desde su interior, se siente, hasta se puede tocar una energía fuerte y amorosa que llega desde el cosmos. No es extraño que a este lugar se le atribuyera la puerta desde donde se entraba al mundo de la Diosa, a la realidad de las Sacerdotisas que guardan el Templo de la Energía Femenina.

Este laberinto tiene 7 niveles, número iniciático, mágico y especial para el ser humano y sus ciclos de vida.
Si entras en meditación aquí, podrás llegar a escuchar los cantos de las Sacerdotisas flotando en el aire aún…quien sabe…quizá fuiste una de ellas y te resulta fácil recordarlo…estás en uno de los lugares más mágicos del planeta tierra y de los mas antiguos.

A través del canto se generaba una vibración muy especial que generaba la energía necesaria en longitud de onda para que las realidades paralelas estuvieran conectadas.

Se realizaba además, sincrónicamente, junto con otros dos puntos telúricamente fuertes (Anglesey en Gales y Iona en Escocia) un triángulo energético capaz de elevar la vibración de toda la tierra celta para honrar a la madre tierra, a la naturaleza y a los templos etéricos y los seres de luz que apoyan la evolución en este plano y en este planeta.
Se dice que este canto jamás cesaba. Las monjas católicas continuaron con esta costumbre aunque con expectativas diferentes (borrar los pecados del mundo) en sus maitines y cánticos de alabanza al Señor Dios del Universo.

 

 

Celtas, Druidas y Druidesas.

La época celta duro muchísimo mas tiempo del que la historia escrita pueda registrar.
Sus orígenes empiezan cuando finaliza la Atlántida. El mundo celta es el reino de la Diosa, la época de mayor esplendor del matriarcado pues mucho antes que los Druidas, existieron las Druidesas.

Al ser tan extensa esta etapa de la humanidad, podemos afirmar con toda seguridad que todas las mujeres que hoy en día, en la Era de la Luz, transitamos el camino espiritual, fuimos celtas.

El legado de la Atlántida se extendió a varios continentes y en Europa marca 3 núcleos principales: las costas de Gran Bretaña, Normandia y Galicia.

En lo que ahora llamamos Inglaterra, con el tiempo, se establece el Sacerdocio Celta en sus dos vertientes; la femenina y la masculina o lo que es lo mismo, los Druidas (Sacerdotes Celtas) y las Druidesas ( Sacerdotisas Celtas).

Tanto los Druidas como las Druidesas, sabían que trasmitir el legado del Poder espiritual profanado y tecnificado en la Atlántida, tenia que ser purificado y transmitido según las leyes de la naturaleza en comunión y respeto total por la misma y es por este principal motivo por el que sus templos más sagrados eran los bosques, los árboles, las cuevas naturales…

La historia nos cuenta entre mitos, leyendas y realidades, hechos acontecidos desde el siglo 400 antes de Cristo, sin embargo, para esa fecha, el matriarcado había perdido ya gran parte de su poder y el legado de historiadores griegos y romanos es totalmente patriarcal. Después todo se empeoró todavía más con la llegada del dominio católico.

Mientras la sociedad celta fue matriarcal, se vivió una etapa de paz ya que los pueblos celtas vivían según las femeninas reglas que marca la femenina y poderosa naturaleza: sus ciclos eran celebrados en cada estación y las personas llevaban una vida sencilla de celebración de la vida de acuerdo a los rituales de nacimientos, muerte, siembras, cosechas, cambios de estaciones, enlaces, etc.,.

El pueblo celta sabia que no se podía vivir solo de forma material sino que cada persona tenia que dedicar parte de su vida y parte de su día a la búsqueda interior a través del respeto hacia la madre naturaleza.
Los celtas sabían que la vida material no podía separase de la vida espiritual y cada hombre y mujer aprendían desde pequeños a vivir en armonía con la Naturaleza.

Según las cualidades o dones de cada persona se vinculaba mas con uno de los 5 Elementos y de esta manera cada quien se “especializaba” en la sabiduría de dicho elemento y sus dones y cualidades. Cada persona interactuaba con las cualidades del elemento de la naturaleza por quien y con quien sentía mas afinidad y en este sentido estaban los poderes del Agua, del Fuego, del Aire, de la Tierra y del Éter.

La enseñanza de los antepasados se transmitía de viva voz y su escritura era muy natural y creativa; se utilizaba el alfabeto Oghamico donde cada letra era representada por la hoja de un árbol que se iban juntando para formar palabras, frases y así escribían sus poesías los Bardos (hombre sabio celta que dedicaba su vida al arte del canto, la música y la recitación). Este hecho sigue vigente aun en nuestros días pues todavía llamamos hojas a las paginas de los libros que leemos.

Las mujeres, desde niñas, eran conscientes de su poder y vinculo con las siembras, cosechas, el agua, el aire, el fuego, las aves y demás animales, su libertad sexual para sentir amor y placer, formar una familia o no y tener hijos sin necesidad de casarse.
Se creía que los hijos venían porque la Diosa así lo decidía dentro de cada mujer y los engendraba estando en la tierra, en el agua o bajo las estrellas. No habían tabúes ni prejuicios y cuando un hombre amaba a una mujer la aceptaba a ella y a sus hijos a los cuales cuidaba y quería como propios. Este hecho era muy natural y se le llamaba Covada, es decir, amar y cuidar a las criaturas de la mujer amada. Los hijos seguían una línea matrilineal y se creía que la mujer era preñada por la naturaleza esplendorosa.
Los celtas siempre supieron que las mujeres eran las herederas e intermediarias de las Entidades de Luz y de la Energía Espiritual tanto del cielo como de la Tierra, pues la vida y este planeta son femeninos. Era natural que las mujeres supieran leer el destino en las conchas, en las raíces de algunos árboles, en el agua, en los cristales y piedras. Era natural a su naturaleza, que se comunicaran con los Elementales del Fuego, de la Tierra, del Aire y del Agua. Y cuando alguna de ellas se reconocía tocada por la Luz de la Diosa, dedicaba su vida al sacerdocio sagrado de la Diosa.

El lugar telúrico más poderoso para las mujeres Druidesas era Avalon y dedicaban su vida a honrar los ciclos de las estaciones, las cosechas, el ganado, los nacimientos, las muertes, las celebraciones…y aunque esta era una sociedad pacifica, reconocían que la fuerza y energía masculina aunque necesaria y complementaria, era diferente y que los hombres que querían servir a la diosa, tenían que aprender cosas diferentes.

El punto telúrico más poderoso para los Druidas, era Anglesey en Gales, Iona en Escocia y Oxford en Inglaterra.

Los Druidas eran los instructores de los nobles y del pueblo, eran magos y sabios, eran valientes y feroces guerreros que sabían defender su tierra. La sociedad celta era una sociedad pacifica porque sostenían el principio de vive y deja vivir y eran conscientes de que la verdad estaba repartida en cada persona y que podía cambiar en cada cultura puesto que nadie puede poseer la verdad absoluta. Amaban y respetaban a la naturaleza, a los niños, a los ancianos, a los artistas, sabían escuchar y sabían celebrar la vida.
Sus templos, sus santuarios y sus celebraciones eran llevadas a cabo en la misma naturaleza y algunos de sus rituales fueron copiados incluso por la iglesia católica como el ritual de celebrar la misa de los domingos sobre un altar bendiciendo el pan y el vino dando la común unión para celebrar en comunidad, la paz, la fraternidad, las buenas relaciones y la prosperidad.

Tanto los romanos como las iglesia católica, totalmente patriarcal, se encargaron de eclipsar el poder de la diosa y con ella el de las mujeres; la Sacerdotisa, Maga, Mujer Sabia y versada en yerbas y oráculos paso a ser una bruja digna de cualquier hoguera.
El resultado de este oscurecimiento del poder femenino todavía se sigue viendo y sintiendo a nuestro alrededor en nuestras propias vidas.
Evidentemente, al ser destruido todo registro o recuerdo del matriarcado, apenas se sabe nada sobre las Druidesas ya que tanto para el imperio romano como para la iglesia católica, la familia patriarcal era el núcleo político básico de la sociedad-estado donde el hombre era el cabeza de familia y la mujer su servidora fiel cuyo cometido principal era darle hijos al esposo y al estado y así aumentar tanto el imperio como los feligreses de los dos poderes que casi han destruido esta sociedad, esta realidad y este mundo.

Pero lo femenino no murió ni pudo ser destruido; solo paso a un segundo plano para de nuevo sacar su Luz en estos tiempos finales en la Era de la Luz.
Los Druidas sabían que esto podía suceder como posibilidad de destino y sabían también que el poder de la Diosa resurgiría.

Nunca hubo rivalidad entre Druidas y Druidesas: los Druidas vivían mas hacia el exterior, masculino, material…las Druidesas vivían mas hacia el interior, hacia los mundos paralelos y la mayoría de ellas pasaron la línea del tiempo lineal de la tercera dimensión para ubicarse en la cuarta dimensión de conciencia desde donde siguen instruyéndonos a cada una de nosotras, Mujeres de Poder, Sanadoras de este planeta, Sembradoras de semillas crísticas-madres-soles, las que Brillamos, las Guardianas del Grial.

Si todo esto te resuena en tu corazón…Avalon te espera.

“La Isla de las Manzanas”

 

 

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